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Qué hacer en Tequila, Jalisco: guía del Pueblo Mágico

Hola Tequila Tour •

Qué hacer en Tequila, Jalisco: guía del Pueblo Mágico

Tequila es un pueblo de Jalisco de calles empedradas al pie de un volcán, rodeado de campos azules hasta donde alcanza la vista. Es Pueblo Mágico desde 2003 y su paisaje es Patrimonio de la Humanidad desde 2006. Y aun así, mucha gente lo visita, se toma una foto en la plaza y se va sin ver lo que hace especial al lugar.

Esto es lo que sí vale la pena, ordenado por si tienes un día o dos.

La plaza y la Parroquia Santiago Apóstol

Todo empieza en la plaza principal. La Parroquia Santiago Apóstol, con sus dos torres, es el punto de referencia del pueblo y el mejor sitio para empezar a caminar sin prisa.

Alrededor hay portales con bancas a la sombra, vendedores de nieve y el ambiente de un pueblo que vive de recibir gente sin haber dejado de ser pueblo. Es también donde se concentran las cantinas y las tiendas de tequila.

El Museo Nacional del Tequila

A unos pasos de la plaza está el MUNAT, en una casona antigua. Es pequeño y se recorre en menos de una hora, pero explica bien el proceso completo, la historia de las familias productoras y la evolución de las botellas y etiquetas.

Si vas a visitar una destilería después, entrar aquí primero hace que entiendas mucho mejor lo que vas a ver.

Destilerías: la grande o la artesanal

Aquí hay una decisión real que tomar, y conviene tomarla a conciencia.

Las destilerías grandes, con La Rojeña de Mundo Cuervo a la cabeza, ofrecen recorridos muy pulidos, con guía, horarios fijos y tienda. Se ve una operación industrial moderna y un edificio con siglos de historia. Es cómodo y funciona bien para quien va por primera vez.

Las fábricas artesanales son otra cosa. Son más pequeñas, más ruidosas, huelen a agave cocido y ahí sí ves el proceso a escala humana: los hornos de mampostería, la molienda, las tinas de fermentación abiertas, los alambiques. Se aprende más, aunque esté menos producido.

Si solo puedes ver una y te interesa cómo se hace de verdad el tequila, ve a una artesanal.

Los campos de agave

Lo que la UNESCO protegió en 2006 no es la bebida: es el paisaje. Los campos de agave azul, las haciendas y las viejas instalaciones industriales, todo como un conjunto.

Merece la pena bajarse del coche y meterse entre las hileras. De cerca se aprecia el tamaño de las plantas, que tardan entre seis y ocho años en estar listas, y se entiende el trabajo del jimador, que corta las pencas con la coa hasta dejar la piña limpia. Si coincides con una jima en marcha, quédate a verla.

Cantaritos en Amatitán

A pocos kilómetros, en Amatitán, está la costumbre más contagiosa de la región: el cantarito. Es una jarrita de barro con tequila, jugo de limón, naranja y toronja, refresco de toronja y sal en el borde.

El barro mantiene la bebida fresca y le da un punto de tierra que no se consigue en vaso. Se toma al aire libre, con música y gente. Es menos solemne que una cata y probablemente lo que más se recuerda del viaje.

El Volcán de Tequila

El cerro que domina el horizonte es un volcán inactivo que supera los 2,900 metros. Se puede subir en vehículo alto o caminando, y desde arriba se ve todo el valle agavero.

Es un plan de medio día y no encaja en una visita rápida, pero si te quedas a dormir es la mejor vista de la zona.

Qué comer y qué llevarte

En las fondas del centro se come bien y barato: birria, antojitos y comida corrida. Nada sofisticado, y no hace falta.

Para llevar, lo que de verdad vale la pena son las botellas de fábricas pequeñas que no se distribuyen fuera de la región. Son las que no vas a encontrar en tu ciudad. Fíjate en el número NOM de la etiqueta, que identifica la destilería. Además hay cerámica, sombreros y artesanía en los portales.

Cuándo ir

De noviembre a mayo el clima es más seco y agradable. En verano llueve por la tarde, lo que no impide nada pero sí conviene tenerlo en cuenta.

A finales de año se celebra la Feria Nacional del Tequila: el pueblo se llena, hay conciertos y mucho ambiente, pero también más gente y más precio. Si buscas tranquilidad, evita esas fechas.

Entre semana el pueblo es otro. Los fines de semana el centro se satura.

Cómo llegar desde Guadalajara

Son unos 60 kilómetros por la carretera a Nogales, algo más de una hora en coche. Hay autobuses desde la Antigua Central Camionera, el tren turístico José Cuervo Express los fines de semana, y tours en van que salen a diario.

La ventaja del tour no es solo el transporte: es no tener que conducir después de las degustaciones y llegar a fábricas que por libre no visitarías.

Cuánto tiempo necesitas

Un día completo alcanza para el pueblo, una destilería, los campos de agave y los cantaritos. Es lo que hace nuestro tour a Tequila desde Guadalajara: salida a las 11:30 de la mañana y regreso entre las siete y las ocho de la tarde.

Dos días te permiten subir al volcán y ver más de una fábrica. Media tarde no alcanza para nada: verás la plaza y poco más.